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NUEVOS LIBROS DE QUEJAS

Para comprender los nuevos libros de quejas: recopilación de varios documentos

Publicado: 31 de enero de 2019

Ejemplo Cahier Niort 1789

En pocos meses, a pedido de un Rey angustiado en una situación de crisis financiera y de tensión climática, todos los pueblos, todas las ciudades, todas las corporaciones, sin olvidar los Tres Estados, lograron describir su medio de vidacon bastante precisión, y esa regulación tras regulación, parcela de tierra tras parcela de tierra, privilegio tras privilegio, impuesto tras impuesto.

Los CUADERNOS DE DEMANDAS (Cahiers de doléances en francés) fueron unas actas o registros que las asambleas de cada circunscripción francesa encargada de elegir a los diputados en los Estados Generales redactaban con peticiones y demandas.

Ver más en : https://www.hbaecurriculum.com/los-cuadernos-de-demandas-de-1789-territorios/


Entrevista La Croix

Bruno Latour:
“Para debatir, describir nuestras condiciones de
subsistencia»

Recopilado por Béatrice Bouniol, el 25/01/2019 Traducido por Horacio Alperin

En un momento en que los debates se multiplican en el territorio, el sociólogo y filósofo Bruno Latour agradece esta oportunidad de iniciar conjuntamente la transición de nuestros modos de la vida.

Pero insiste en la necesidad de describir, de antemano y con precisión, todo de lo que dependemos a diario, como los franceses en 1789.

La Croix: ¿Puede el Gran Debate Nacional permitir una salida a la crisis?

Bruno Latour: Esta es una oportunidad que sería una tontería no aprovechar. Pero por eso
esta consulta contribuye a refundar nuestra vida política, debemos evitar convertirla en un gran sondeo o buzón de ideas. Porque en ambos casos, partimos de un concepto erróneo: los franceses conocen la situación en la que se encuentran.

La realidad es todo lo contrario: cuarenta años de neoliberalismo y de mundialización nos han hecho incapaces de saber de qué y de quién dependemos en lo cotidiano. Nosotros ya no percibimos una parte muy pequeña de la cadena de dependencias en la que se inscriben nuestras existencias. En este sentido, es de hecho, como en vísperas de la Revolución Francesa, pero de manera diferente, una crisis de subsistencia. Los franceses ya no mueren de hambre pero no logran captar lo que les permite subsistir.

Otra peculiaridad del momento, esta ignorancia no es exclusiva de las personas, ella es incluso hoy la cosa mejor compartida. En la cima del Estado como en el mundo de los expertos, nadie sabe qué reformas llevar a cabo ante la gravedad de la situación climática. Ahí radica el vértigo de nuestro tiempo. Puede convertirse en una oportunidad si, en lugar de expresarnos en el modo «yo, pienso que», nosotros aceptamos responder primero a esta pregunta: ¿de qué dependemos para nuestro sustento?

¿Los «chalecos amarillos» no representan una toma de palabra política?

Bruno Latour : Hay que medir hasta qué punto la despolitización en nuestro país es antigua, y ahora casi completa. ¿Qué es una palabra política? Un intento de componer entre los intereses divergentes. Que asume una dirección de una persona a otra e implica la contradicción. Por definición, la palabra política no es anónima, no se resume a un clic. Para tomar conciencia de su casi-desaparición, basta con preguntarse: ¿cuándo hemos hablado de política con las personas cuyas opiniones son contrarias a las nuestras? En general, nos cuesta encontrar un dato …

En este contexto, ¿qué representa el movimiento de los “chalecos amarillos”? El estancamiento en el que nos encontramos de pedir un cambio de régimen sin saber exactamente cuáles son nuestras adicciones. Tanto la generalidad como el divagar de las demandas lo demuestran todos los días: el fin del capitalismo para unos, la salvaguarda del planeta para otros, mediante el fin de los impuestos o la consigna «Macron dimite» … A falta de una política, estas denuncias producen una especie de histeria en torno a la transformación total del sistema, amplificada por supuesto por las redes sociales.

Al expresar su opinión en la Web, algunos creen que están haciendo política mientras hablan de forma anónima con la cantonada. Peor aún, piensan que encuentran allí un lugar de expresión, libre y sin mediación, mientras que una simple modificación del algoritmo de Facebook puede cambiar las cohesiones de los grupos. ¡En 1789, el notable más estrecho de miras no tenía este poder para cambiar la opinión de millones de franceses!

Chalecos amarillos, los agravios de la «Francia de los olvidados»

Para volver a conectar con la política, propuso, mucho antes de esta crisis, la redacción de nuevos cuadernos de quejas. ¿Cómo permitirían una forma alternativa de debate nacional?

Bruno Latour: En 1789, en 60.000 cuadernos de quejas, los franceses describieron todo lo que sufrían a diario y propusieron remedios para estos múltiples yugos. Además, fue a través de este esfuerzo de descripción que la Nación tomó conciencia de sí misma. Los franceses de finales del siglo XVIII tardaron seis meses en completar esta tarea, sin Internet y, a veces, incluso sin dominar la lengua escrita.

Pasar de la expresión de quejas y opiniones a tal descripción está el ejercicio que nos hemos propuesto durante varios talleres en Francia: «Deja de hablarnos del capitalismo, del Estado, y háblanos de lo que vives, cuéntanos en de quién dependes para tu sustento, de quién puedes contar…”. En cada ocasión, nos llamó la atención la velocidad con la que evoluciona una asamblea reunida de manera artificial tan pronto como se pliega a este ejercicio.

Chalecos amarillos, los alcaldes abren los cuadernos de agravios

Muy rápidamente, se descubren aliados y enemigos, disputan, se crean alianzas. Si el experimento continuaba a nivel nacional, se formarían grupos en torno al mismo tema, como el mantenimiento de los enlaces ferroviarios, por ejemplo. Gradualmente, reunirían a personas de diferentes departamentos o incluso de diferentes países y presentarían propuestas a los funcionarios estatales para su implementación. Y poco a poco, toda la Sociedad Civil volvería a jugar a la política e inventaría, a tientas, la transición a otra forma de vida.

Recogido por Béatrice Bouniol


Cuestionario-Montpellier-ejemplo

Una mirada retrospectiva al episodio de Cahiers de doléances – enero-mayo de 1789

Se dirá que tal re-descripción de los terráqueos de la vida es imposible y que tal geografía política no tiene sentido y nunca ha tenido lugar.

Hay, sin embargo, un episodio en la historia de Francia que podría dar una idea de la empresa: la redacción de los Cuadernos de Quejas, de enero a mayo de 1789, antes de que el giro revolucionario transformara la descripción de las quejas en una cuestión de cambio de régimen –monárquico o republicano. Antes se sumaban todas las descripciones para producir la figura clásica de la Política como cuestión total. Una figura que nos encontramos hoy en la inmensa y paralizante cuestión de sustituir el capitalismo por algún otro régimen.

En unos meses, a petición de un rey acorralado en una situación de crisis financiera y de tensión climática, todos los pueblos, todas las ciudades, todas las corporaciones, por no hablar de los tres estados, logran describir su entorno de vida con bastante precisión, y este acuerdo después del asentamiento, terreno tras terreno, privilegio tras privilegio, impuesto tras impuesto.

Evidentemente, la descripción era más sencilla en una época en la que era más fácil identificar a los privilegiados que se encuentran todos los días en la actualidad; donde podía recorrer la tierra que sostenía su subsistencia de un vistazo, en el sentido aterrador de evitar el hambre.

Pero aún así, ¡qué hazaña! Siempre se nos pide que vibremos con las historias del asalto a la Bastilla o de Valmy, mientras que la originalidad de esta inscripción, de esta geografía de demandas, es al menos igual de grande. En pocos meses, movido por la crisis general, estimulado por los formularios publicados, un pueblo que se decía incapaz de imaginar los conflictos de territorios que exigían reformas. Es una sola y misma cosa existir como pueblo y poder describir sus dominios de vida, y esto es precisamente lo que nos ha privado la mundialización. Es por falta de territorio que la ciudad, como dicen, acaba por faltar.

En este episodio encontramos un modelo de asumir, a partir de cero, la descripción de las tierras vivas que es mucho más impresionante que, aparentemente, ésta jamás se ha repetido.

¿Es posible que la política en Francia nunca haya estado abrumada con sus cuestiones materiales, a este nivel de detalle, desde la era prerrevolucionaria? ¿Seríamos menos capaces que nuestros predecesores de definir nuestros intereses, nuestras reivindicaciones, nuestros demandas? ¿Y si esta es la razón por la que la política parece vacía de sustancia? ¿No seríamos capaces de empezar? A pesar de los agujeros que la mundialización ha cavado en todas partes, haciendo tan difícil detectar nuestros apegos, es difícil creer que no podamos hacerlo tan bien hoy.

(Extracto de ¿Dónde aterrizar? Cómo reorientarse políticamente. La Découverte, 2017)

Ejercicio para preparar el debate tras la presentación de Bruno Latour, Montpellier 22-11-2017 Ágora de los saberes

Suponiendo que uno define el territorio (o el terreno de la vida) como: 1. de lo que uno depende para subsistir; 2. A qué estamos apegados; 3. qué se puede representar; y 4. lo que estamos dispuestos a defender, ¿podría responder a las siguientes preguntas?


El argumento de ¿Dónde aterrizar? en el ejemplo de las quejas, «los cuadernos de quejas» adquirieron una nueva dimensión con el «gran debate nacional». La diferencia radica entre un conjunto de opiniones individuales, debatidas o no, y la descripción de las condiciones de vida que luego permiten expresar una opinión. Es decir, la redacción de Cuadernos de Reclamos debe preceder a la emisión y recogida de una opinión por la excelente razón de que después de 40 años de neoliberalismo y en medio de una crisis ecológica, ya nadie puede describir dónde vive, de qué y con quien. De ahí el interés de un procedimiento alternativo al del debate.
Puede leer:

La intervención del BL al France Inter está en

sobre la incapacidad simétrica del Estado para escuchar denuncias
podemos leer

Para los valientes que quisieran saber más sobre los seres que llevan la política,