06
Mar

EJERCICIO PARA DESCRIBIR EL TERRITORIO – CUADERNOS DE RECLAMOS

Regresar al episodio de los Cuadernos de Reclamos – enero-mayo de 1789

Se dirá que tal redescripción de los terrenos de vida es imposible y que tal geografía política no tiene sentido y nunca tuvo lugar.

Sin embargo, existe un episodio en la historia de Francia que podría dar una idea del emprendimiento : la redacción de los Cuadernos de Reclamos, de enero a mayo de 1789, antes de que el giro revolucionario convierta la descripción de las quejas en una cuestión de cambio de régimen —monárquico o republicano. Justamente antes que, todas las descripciones se agregan para producir la figura clásica de la política como una cuestión total. Figura que encontramos hoy en la inmensa y paralizante cuestión de reemplazar el capitalismo por algún otro régimen.

En pocos meses, a pedido de un Rey angustiado en una situación de crisis financiera y de tensión climática, todos los pueblos, todas las ciudades, todas las corporaciones, sin olvidar los Tres Estados, logran describir su medio de vida con bastante precisión, y esa regulación tras regulación, parcela de tierra tras parcela de tierra, privilegio tras privilegio, impuesto tras impuesto.

Obviamente, la descripción era más sencilla en una época en que era más fácil detectar que hoy a los privilegiados que encontramos todos los días; donde se podía recorrer con una sola mirada el territorio que aseguraba su subsistencia —en el sentido terriblemente preciso de evitar la hambruna.

Pero aún así, ¡qué hazaña! Siempre se nos pide que vibremos con las historias de la toma de la Bastilla o Valmy, mientras que la originalidad de esta inscripción, de esta geo-grafía de los reclamos, es al menos igual de grande. En unos pocos meses, agitado por la crisis general, estimulado por los modelos difundidos, un pueblo que se decía sin capacidad ha sido capaz de representar los conflictos de los territorios que pedían reformas. Existir como pueblo y poder describir sus terrenos de vida, es una sola y misma cosa —y eso es precisamente lo que la mundialización nos ha privado. Es por la falta de territorio es que las personas, como se dice, terminan careciendo.

Encontramos en este episodio un modelo de recuperación, por la base, de la descripción de las terrenos de vida, aún más impresionante que, al parecer, nunca se ha vuelto a repetir.

¿Es posible que la política nunca se haya recargado, en Francia, con sus desafíos materiales, a este nivel de detalle, desde la era prerrevolucionaria? ¿Seríamos nosotros menos capaces que nuestros predecesores para definir nuestros intereses, nuestros reclamos, nuestras demandas?

Y si esa fuera la razón por la cual la política parecía estar vacía de toda sustancia, ¿no podríamos hacerlo de nuevo? A pesar de los agujeros que la mundialización ha cavado en todas partes, volviendo tan difícil detectar nuestros apegos, es difícil creer que hoy no podamos hacerlo tan bien.

(Extraído de ¿Dónde aterrizar? Cómo reorientarse políticamente. La Découverte, 2017).


Fuente de la Página :
Bruno Latour
Montpellier, conferencia de noviembre de 2017 sobre ¿Dónde aterrizar? y
un pequeño ejercicio preliminar para la redacción de cuadernos de quejas.

Ágora del conocimiento. 23 de noviembre de 2017. Montpellier.

Esta conferencia quisiera vincular tres fenómenos que los comentaristas ya han identificado pero cuya conexión no siempre ven, y en consecuencia de la cual no ven la inmensa energía política que uno podría extraer de su acercamiento: en primer lugar, la «desregulación» Lo que le dará a la palabra «globalización» un significado cada vez más peyorativo; segundo, la cada vez más vertiginosa explosión de desigualdad; finalmente, negocios sistemáticos para negar la existencia del cambio climático. La hipótesis es que no hemos entendido nada acerca de las posiciones políticas durante cincuenta años, si no le damos un lugar central a la cuestión del clima y su negación. Todo sucede como si una parte significativa de las clases dominantes hubiera llegado a la conclusión de que ya no habría suficiente espacio en la tierra para ellos y para el resto de sus habitantes. Esto explicaría la explosión de desigualdades, el alcance de la desregulación, las críticas a la globalización y, sobre todo, el deseo de pánico de volver a las antiguas protecciones del estado nacional. Para contrarrestar tal política, tendremos que aterrizar en algún lugar. De ahí la importancia de saber orientarse. Y, por lo tanto, dibuje algo así como un mapa de las posiciones impuestas por este nuevo paisaje dentro del cual no solo se están redefiniendo los efectos de la vida pública sino también sus desafíos. El deseo de pánico de volver a las antiguas protecciones del Estado nacional. Para contrarrestar tal política, tendremos que aterrizar en algún lugar. De ahí la importancia de saber orientarse. Y, por lo tanto, dibuje algo así como un mapa de las posiciones impuestas por este nuevo paisaje dentro del cual no solo se están redefiniendo los efectos de la vida pública sino también sus desafíos. El deseo de pánico de volver a las antiguas protecciones del Estado nacional. Para contrarrestar tal política, tendremos que aterrizar en algún lugar. De ahí la importancia de saber orientarse. Y, por lo tanto, dibuje algo así como un mapa de las posiciones impuestas por este nuevo paisaje dentro del cual no solo se están redefiniendo los efectos de la vida pública sino también sus desafíos.

 

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